Hace unos días me dí cuenta de que tu constante sonrisa se mantiene viva en mí, al igual que esas manos que me aferran a tu cuerpo si tengo que caer. Me dí cuenta de que podría hacer una colección con las diferentes formas de mirar que tienes, que a base de idas y venidas conozco cada ínfimo gesto y su significado, el ángulo exacto que forma tu cuerpo con la pared cada vez que te apoyas en ella porque estas cansado, el contorno de tu boca y el remolino que aparece cuando llevas tiempo sin cortarte el pelo, la practica hace al maestro.
Yo siempre seré la de los detalles,la que nunca aprende del todo,y aún así se tira al vacío y tú el que esta allí para cogerme, el templado caballero que vive sin reloj. Y es que en esos segundos en silencio, cuando no decimos nada, pienso que ya no necesito respuestas, porque estoy falta de preguntas, no necesito nada de eso, tengo un porqué.
Porque cuando te veo llegar, con los ojos haciendo chispas y ese trato con los milagros que te traes en los labios...a mí me crecen sonrisas nada más verte,luego nos abrazamos y pienso:esta noche puede pasar cualquier cosa,pero todas serán bonitas
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